Efecto analgésico
Favorece el lavado de sustancias que facilitan la transmisión y perpetuación del dolor.
La punción seca consiste en la introducción de agujas a través de la piel sin inyectar ni extraer sustancia o fluido alguno. Se utiliza únicamente el estímulo mecánico de la inserción y la respuesta que genera en el organismo para tratar diferentes patologías.
Su mayor desarrollo se ha producido en el tratamiento del síndrome de dolor miofascial, aplicándola sobre los puntos gatillo miofasciales: zonas hipersensibles localizadas sobre nódulos palpables en bandas tensas de fibras musculares.
La técnica busca introducir la aguja en el punto a tratar con el objetivo de provocar un espasmo muscular (respuesta local), señal de mayor efecto terapéutico. Este espasmo puede resultar molesto y generar “dolor post-punción”, por lo que es habitual aplicar presiones mantenidas tras la técnica para reducir molestias.
La punción seca profunda (atravesando el punto gatillo) puede aportar beneficios analgésicos, antiinflamatorios y funcionales.
Favorece el lavado de sustancias que facilitan la transmisión y perpetuación del dolor.
Activa células del sistema inmune que ayudan a disminuir la inflamación y modula vías nerviosas que contribuyen a reducirla.
Puede mejorar la oxigenación y el flujo sanguíneo del músculo tratado.
Disminuye la rigidez y ayuda a modular el tono muscular para recuperar movimiento y función.
Útil en dolor miofascial, contracturas persistentes y como apoyo en procesos musculoesqueléticos.
Revisamos antecedentes y condiciones para asegurar una aplicación segura.